Facebook reúne en secreto en Madrid a todos los partidos por temor a los bulos del 28-A

Arranca la cuenta atrás. Quedan solo 53 días para las elecciones del 28 de abril y la maquinaria de la propaganda ‘online’ calienta motores. Los partidos políticos se preparan para algo inédito en democracia: la ley les va a permitir por primera vez (salvo que el Constitucional tumbe a última hora la nueva LOPD) realizar perfiles ideológicos de los ciudadanos y contactar con ellos por WhatsApp sin su consentimiento. Pero hay otro frente digital que podría adulterar el resultado final: las ‘fake news’, los bulos. Todas las miradas apuntan a Facebook y la red social está bajo presión. Para intentar atajar el problema, la compañía trajo recientemente a España a altos ejecutivos internacionales para verse con los partidos políticos. La realidad de esas reuniones: Facebook, de momento, no tiene ni un plan establecido ni recursos asignados para frenar la difusión de ‘fake news’ durante las semanas previas al 28-A.

Directivos de la red social se reunieron a mediados y finales de enero con todos los principales partidos políticos españoles, en concreto con los jefes de estrategia digital de cada formación, según confirman a este diario fuentes conocedoras de los encuentros. Las reuniones, que no habían trascendido hasta ahora y que Facebook prefería mantener en secreto, se cerraron a petición de la red social, que citó en diferentes días en su sede de paseo de la Castellana a parte del equipo de comunicación y estrategia digital del PSOE, PP, Podemos, Ciudadanos y Vox. Se vieron antes de que el Gobierno convocara elecciones, previendo el adelanto de los comicios ante la inestabilidad política y la incapacidad de aprobar los Presupuestos. Las europeas del 26 de mayo estaban en la agenda, pero al final todo giró en clave nacional.

La estrategia del partido de Santiago Abascal copia las campañas de Trump: la mejor manera de llegar a sus potenciales votantes es indignando e incordiando a sus rivales
Por parte de Facebook, asistieron ejecutivos internacionales (llegados de EEUU, Dublín y Francia) con diferentes niveles de responsabilidad en el área de ‘lobby político’. Asistió también a todos los encuentros la abogada Natalia Basterrechea, jefa de esta área en Facebook España (‘head of policy’), empleada de la red social casi desde la apertura de su oficina en nuestro país. La convocatoria da una idea de la importancia del asunto para Facebook.

Cuestionada a nivel mundial por su papel en la difusión de ‘fake news’ en las generales de EEUU y Brasil, o en el referéndum del Brexit de junio de 2016 (sin olvidar los linchamientos masivos en India o el genocidio en Birmania, ambos sucesos avivados por el discurso de odio que prende también por WhatsApp), Zuckerberg quiere evitar otro fiasco con acusaciones de interferencia en procesos electorales. Pero los jefes de estrategia digital de los partidos políticos en España no tienen nada claro que lo vaya a conseguir.

“Están preocupados y perdidos”
Consultados por este diario, portavoces de los cinco partidos políticos confirman sus reuniones con directivos de Facebook pero no ofrecen ningún detalle adicional por tratarse de una reunión “privada”. “Se reunieron con el equipo técnico de Ciudadanos. Es lo único que podemos decir”, señalan desde la formación naranja. Mismo mensaje desde el resto de agrupaciones. Cuestionado al respecto, un portavoz de Facebook se limita a la línea corporativa de rigor: “Mantenemos relaciones tanto con funcionarios gubernamentales y no gubernamentales como con responsables políticos y partidos políticos en los países donde operamos”. De manera extraoficial, sin embargo, fuentes conocedoras de las reuniones aseguran que la red social está muy preocupada por las ‘fake news’.

“Fue una reunión extraña. Nos llamaron ellos para, en teoría, explicarnos cómo trabajan y evitar que se propaguen noticias falsas y bulos, pero al final no ofrecieron ninguna solución ni concretaron nada. No explicaron qué equipo tienen para trabajar en esto ni cómo lo harán para las elecciones europeas ni el 28-A ahora. En realidad, fue al contrario, nos hicieron preguntas constantemente a nosotros. Daba la sensación de que estaban preocupados y perdidos, que aún no saben ni qué hacer de cara a las elecciones aquí”, explica una fuente que asistió a las reuniones y pide el anonimato. Hasta cuatro fuentes consultadas conocedoras de las reuniones coinciden con este diagnóstico.
El presidente de Vox, Santiago Abascal, junto al jefe de estrategia digital de Vox, Manuel Mariscal (izquierda), quien maneja y decide toda las campañas de Vox en redes sociales, especialmente Facebook. (EFE)El presidente de Vox, Santiago Abascal, junto al jefe de estrategia digital de Vox, Manuel Mariscal (izquierda), quien maneja y decide toda las campañas de Vox en redes sociales, especialmente Facebook. (EFE)
Parte de la información que Facebook pidió a varios de los representantes de partidos fueron ejemplos concretos de bulos que les hayan afectado en el pasado. Algunos tienen que ver con la verificación de cuentas falsas de partidos que se hacen pasar por oficiales, otros con mentiras difundidas por ciudadanos (en Facebook, Twitter o WhastApp) de forma intencionada o por error, como el montaje reciente de la cuenta satírica Desinfocat que atribuyó a Santiago Abascal la cita de llenar “las cunetas de independentistas”, declaraciones que luego muchos dieron por ciertas y generaron una oleada de enfrentamientos e insultos en redes sociales.

La lista de ejemplos políticos, algunos de ellos tratados en las reuniones con Facebook, es casi infinita. Ni Pedro Sánchez se gastó medio millón de euros en muebles nuevos para la Moncloa, ni Pablo Iglesis pidió lanzar cócteles molotov a la Guardia Civil, ni los senadores del PP aplaudieron la paralización de la subida de pensiones a finales del año pasado. Se trata de un batiburrillo viral y sacado fuera de contexto de ‘fake news’, bromas generadas por usuarios ociosos, webs satíricas como ‘El Mundo Today’, otras disfrazadas de sátira como ‘Hay Noticia’ y otras directamente creadoras de desinformación, como ‘Mediterráneo Digital’. Todo esto, mezclado y agitado en la trituradora de las redes sociales, genera algo que aupó a Trump en EEUU, a Bolsonaro en Brasil o a Vox en Andalucía: odio.
Ni Vox ni el resto de partidos fabrican directamente ‘fake news’, pero crean el caldo de cultivo (el cabreo) para que estas broten por su cuenta
Vox es de hecho el partido que mejor ha sabido rentabilizar esta estrategia de fabricar cabreo en Facebook. Un análisis realizado por este diario de sus campañas en la red social en las semanas previas a las elecciones andaluzas de diciembre revela cómo bombardeó a grupos de usuarios identificados de izquierdas por el algoritmo de Facebook con mensajes diseñados para ‘calentarlos’. Una publicación sobre el Valle de los Caídos, Franco o Primo de Rivera apenas genera un 5% de interacciones. Sin embargo, un anuncio ‘zurrando’ a Ada Colau, a Pablo Iglesias, a ‘los comunistas’ o a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) se dispara hasta el 23%. Este método inspirado en las campañas de Trump, y gastando 10 veces menos que el PP, consiguió llegar a muchísima más gente. Ahora se preparan para repetirlo el 28-A.

Ni Vox ni el resto de partidos producen ellos mismos ‘fake news’, pero crean el caldo de cultivo (el cabreo, la crispación) para que estas broten por su cuenta y se difundan con una viralidad brutal en Facebook, Twitter o WhatsApp. Es ahí, en esa segunda oleada en la que nacen los bulos, donde la red social de momento se ha lavado las manos y no ha cumplido con sus promesas de frenar la desinformación. Lo aseguran los comisarios europeos de Seguridad, Julian King, y de Economía y Sociedad Digital, Mariya Gabriel.
En una dura columna publicada hace poco en ‘The Guardian’, King y Gabriel acusan a Facebook (también a Twitter y, en menor medida, a Google) de no facilitar datos que demuestren cómo están combatiendo las ‘fake news’. “Han vuelto a fracasar. Lo han vuelto a hacer”, escriben. Zuckerberg está obligado en Europa a entregar a la Comisión informes mensuales sobre el progreso en los acuerdos para cortar de raíz los bulos. Por ahora, apenas ha cumplido lo prometido.

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La red social mantiene un calculado hermetismo sobre su estrategia para combatir este problema. A finales del año pasado, abrió las puertas a la prensa de su ‘sala de guerra’ en Silicon Valley, donde empleados se afanan en identificar y frenar mentiras difundidas en la plataforma. La compañía, sin embargo, no ofrece datos ni ninguna pista de si la iniciativa de verdad está funcionando y, ni mucho menos, de si esta ‘war room’ se usará en las semanas previas al 28-A.
“Lo más sorprendente de todo es cuando preguntamos qué protocolo seguirían en España para atajar los bulos cuando se convocaran elecciones. No hay. O al menos no quisieron explicárnoslo”, señala uno de los asistentes a la reunión que exige anonimato para hablar. “Lo único que hicieron fue ofrecernos un ‘e-mail’ de contacto. Si tenemos algún problema, les escribimos ahí. Un ‘e-mail’. Nada más”, señala otra fuente consultada. ¿Solución? Abróchese el cinturón las próximas semanas para dudar de todo cuando entre en su ‘timeline’. O siga la ruta más drástica que aconsejan algunos especialistas: borrar directamente Facebook y WhatsApp del móvil. Y de su vida.

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