Un testigo implica a Miquel Roca en el amaño del mayor contrato de la Generalitat (El Mundo)

Anticorrupción ha enviado al juez del caso 3% una confesión que implica a Miquel Roca en el intento de amaño del mayor concurso de la historia de Cataluña. El ex gerente de la Agencia Catalana del Agua (ACA), dependiente de la Generalitat, revela que el abogado acudió a verle en representación de Agbar, la mayor financiadora de CDC, para pedirle que «modificara» a su favor los pliegos para la gestión del agua en Barcelona. Los ex responsables de la Agencia Catalana del Agua (ACA), organismo dependiente de la Generalitat que gestiona los recursos hídricos de la comunidad autónoma, han confesado ante la Fiscalía Anticorrupción que la mano derecha de Artur Mas les ordenó amañar grandes concursos públicos a favor de los grandes donantes de Convergencia Democrática de Cataluña (CDC). Uno de ellos implica además de forma directa al abogado Miquel Roca en la realización de gestiones para alterar el concurso más importante de todos, la gestión del agua en el área metropolitana de Barcelona. Esta licitación, bajo la denominación de Aigües Ter Llobregat (ATLL), contemplaba un canon de 1.000 millones de euros durante un periodo de 50 años y es la más importante de la historia de la autonomía catalana.Joan Pinyol, gerente de ACA entre febrero de 2011 y abril de 2014 y Leonard Carcolé, ex director del referido organismo entre febrero de 2011 y abril de 2013, han prestado declaración ante el fiscal José Grinda y han relatado cómo Germá Gordó daba instrucciones directas para alterar algunas de las licitaciones más importantes. El Ministerio Público ha entregado estas confesiones al juez de la Audiencia Nacional José de la Mata, que investiga la trama del 3%, incidiendo en que estos testimonios refuerzan «la existencia de una trama delictiva que subyace en la estructura de la contratación pública de las Administraciones catalanas, controlada desde CDC y, en concreto, por Gordó» durante los gobiernos de Artur Mas. Pinyol, actualmente responsable del Área de Medio Ambiente del Área Metropolitana de Barcelona, explicó ante Anticorrupción en una declaración prestada el pasado 30 de noviembre y a la que ha tenido acceso este periódico, que tuvo contacto por primera vez con Gordó siendo gerente de la ACA. Concretamente cuando pusieron en marcha «el proceso de licitación» del agua en Barcelona. «El concurso suponía pasar de la explotación pública de ese servicio a la explotación mediante concesión por mandato de una ley del Parlamento catalán», indicó. Según Pinyol, Gordó «fue nombrado coordinador del proceso de licitación por su condición de secretario de Gobierno», motivo por el cual «iba siendo informado de pliegos, memorias, calendarios y trámites».«Era un proceso muy complejo porque -la Conselleria- de Economía pretendía que el canon concesional fuera un ingreso que permitiera reducir el déficit público», por lo que «el pliego fue enviado a la Intervención General del Estado (IGAE), que lo aprobó».Tras «una primera reunión» en la que «se hizo a Gordó un planteamiento general de pliegos y calendario», expuso este ex alto cargo, «hubo una segunda reunión de seguimiento» y una «tercera, cuando el pliego ya había sido aprobado por la IGAE» que tuvo lugar «alrededor de mayo o junio de 2012» y la que Gordó dio abiertamente instrucciones de trucar la licitación pública a favor de Aguas de Barcelona (Agbar), principal donante de las fundaciones vinculadas a CDC.”Bueno, bueno, que nadie se equivoque”«Estaban presentes Gordó, la secretaria general de Economía, Georgina Arderiu, el director general de Patrimonio, Jacint Boixasa, la interventora general, Mireia Vidal, el director de la ACA, Leonard Carcolé, el secretario general de Territorio, Pau Villoria y Josep Antoni Rosell, director general de Infraestructuras», especificó para detallar, a renglón seguido, el papel que desempeñó el hombre de confianza del presidente catalán.«Gordó hizo unos comentarios que escucharon todos los presentes en la reunión: Que nadie se equivoque, este concurso tiene que ser para Agbar», señaló. Al escuchar estas palabras, Pinyol asegura que uno de los altos cargos presentes, Villoria, le contestó inmediatamente en tono reprobatorio: «Esto es un concurso y si Agbar quiere ganar tendrá que hacer una buena oferta». Tras la réplica, Gordó apostilló: «Bueno, bueno, que nadie se equivoque».Junto a la orden de Gordó, el ex gerente de la ACA reveló a Anticorrupción que recibió una visita que «incidió en su quehacer profesional» por parte del abogado Miquel Roca, que «pidió una reunión para exponer propuestas de mejora del pliego». En el encuentro que mantuvieron con él, Roca, que acudió en calidad de «secretario del Consejo de Administración de Agbar», «pidió que se modificaran tres artículos del pliego administrativo». «Fue escuchado y se le explicó que esas cláusulas no se podían modificar», añadió Pinyol, al que «llamó la atención» la visita del letrado, que acudió «solo, sin técnicos».Este periódico se ha puesto en contacto con Roca, que asegura que «nunca ha pisado la ACA en su vida» y que «nunca ha hablado con el señor Pinyol», por lo que lo atribuye a una «confusión» del ex alto cargo de la Generalitat. Pinyol también aludió directamente al ex responsables de Infraestructuras de la Generalitat, Rosell, que «acudió a una reunión en la que estaban presentes varios miembros de la Comisión Técnica de la Mesa de Contratación y trajo una puntuación de la parte técnica ya hecha de todos los licitadores en la que se daba la mejor puntuación a Agbar con gran diferencia respecto del segundo».El Supremo detectó irregularidadesA pesar de estas instrucciones políticas, los técnicos proclamaron vencedor del concurso a Acciona, que terminó con 87,73 puntos frente a los 51,09 de Agbar, que donó más de un millón y medio de euros a las fundaciones vinculadas a CDC entre 2008 y 2012. Hace un año el Tribunal Supremo revocó la concesión a Acciona tras concluir que el proceso administrativo albergó irregularidades y se vulneraron principios básicos de la contratación pública. Tras el fallo judicial el presidente catalán Torra anunció que el servicio del agua de Barcelona pasaría a manos de la Generalitat a lo largo de este año.Por su parte, el otro ex alto cargo de la Generalitat, Carcolé, contó a Anticorrupción otra licitación en la que Gordó también dio instrucciones para torcer el criterio de los técnicos. Así ocurrió, tal y como explicó, «en el concurso de una explotación de depuración en el que había presentado oferta la empresa Electromecánica Soler», perteneciente al Grupo Soler, importante financiador de CDC».Se interesó por el concurso expresando su voluntad de que tuvieran suerte», afirmó, así como la de «querer saber cómo habían quedado». Tras recibir la instrucción de Gordó, Carcolé preguntó expresamente al presidente de la Mesa de Contratación. «Me respondió que la oferta había sido excluida, se lo dije a Gordó, me preguntó que si tenía arreglo, le expliqué que no y tuvo una reacción hostil».

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