PSOE y PP empiezan a negociar el nombre del gobernador al margen de Ciudadanos

El relevo de tres de los cuatro cargos más relevantes del Banco de España está en marcha. Se trata del gobernador, Luis Linde; del subgobernador, Javier Alonso, y del economista Vicente Salas, miembro de la comisión ejecutiva del banco, el verdadero sanedrín en el que se toman las decisiones más importantes.
La fecha límite para la elección del gobernador que sustituya a Linde es el 11 de junio, pero es probable que en las próximas dos o tres semanas el camino esté despejado después de que el responsable económico del PSOE, Manuel Escudero, se vea las caras en los próximos días, por primera vez, con el nuevo ministro de Economía, Román Escolano.
Aunque la reunión es formalmente protocolaria, a nadie se le escapa que sobre la mesa está la renovación inmediata de los máximos cargos directivos del Banco de España. Algo que, en la práctica, dejaría sin efecto la idea de Ciudadanos de someter los nombramientos del gobernador y del subgobernador a un informe previo a cargo de un nuevo organismo: la Comisión Independiente de Nombramientos del Estado. Esa comisión —respaldada por Unidos Podemos— todavía no ha visto la luz, y dado el bloqueo político que vive el parlamento, nada indica que pueda hacerlo antes de dos meses, que es cuando caduca el mandato de Linde.

El sustituto del catedrático Vicente Salas debe conocerse más tarde, la fecha límite es el mes de julio, pero se ha decidido incluir su relevo en el paquete de negociación.
Más problemático es el caso del subgobernador Javier Alonso, cuyo nombramiento caduca en 2023. Alonso sustituyó en 2017 a Fernando Restoy como número dos del banco, pero el PSOE busca que anticipe su marcha para que su cargo entre en las negociaciones.
La ley de autonomía del Banco de España solo establece que el mandato del subgobernador venza a los seis años (como los del resto de altos cargos), pero nada dice sobre qué sucede cuando se produce una renuncia (la de Restoy) en medio del mandato. Es decir, si el sustituto agota el plazo o, por el contrario, su nombramiento expira cuando lo hace el del gobernador. Y no hay que olvidar que ambos cargos son independientes entre sí.
Históricamente, el partido en el Gobierno, ha elegido al gobernador, mientras que el principal partido de la oposición, al subgobernador
Históricamente, el partido en el Gobierno, en este caso el PP, ha elegido al gobernador, mientras que el principal partido de la oposición, ahora el PSOE, ha elegido al subgobernador. Ese ‘statu quo’ se quebró en tiempos de Rodríguez Zapatero, cuando el PP decidió no respaldar a Miguel Fernández Ordóñez como gobernador, y la ruptura fue total cuando el ministro De Guindos —en plena debacle del sistema financiero— provocó la salida anticipada del propio Ordóñez.
En saco roto
Así las cosas, esto quiere decir que si el PP y el PSOE se ponen de acuerdo sobre el ticket que dirigirá el Banco de España durante los próximos seis años, la propuesta de Ciudadanos caerá en saco roto. Sobre todo teniendo en cuenta las malas relaciones políticas mutuas que no ocultan ni Ciudadanos ni el PP, y que no parecen ser el mejor clima para pactar cargos tan relevantes.

El partido de Rivera ha propuesto, a través de una proposición de ley que está ahora en fase de informe, que sea el Gobierno quien plantee una terna de candidatos a gobernador y subgobernador, respectivamente. Posteriormente, esos candidatos serían sometidos al escrutinio de una comisión de nombramientos, presidida por algún miembro de la judicatura, que elaboraría un informe preceptivo no vinculante expresando su opinión favorable o desfavorable al nombramiento de cada uno de los candidatos propuestos, previa valoración de su idoneidad en términos de experiencia y formación para el desempeño del cargo de que se trate y de la inexistencia de incompatibilidades o conflictos de intereses, tal y como dice la proposición de ley. La última palabra la tendría el Gobierno, pero previamente el candidato elegido tendría que someterse, de nuevo, a la Comisión de Economía del Congreso.
Es decir, de esta manera, se restringiría la capacidad del Gobierno y del PSOE de imponer su candidato pactado, que es lo que pretende Ciudadanos al plantear un modelo de elección típico de los países anglosajones, y que es el que ha copiado la UE para su política de nombramientos.
El PSOE, por su parte, ha propuesto que tanto el gobernador como el subgobernador sean nombrados por el Rey
El PSOE, por su parte, ha propuesto que tanto el gobernador como el subgobernador sean nombrados por el Rey, previa elección por mayoría de tres quintos de la Comisión de Economía, Industria y Competitividad del Congreso de los Diputados, entre quienes sean españoles y tengan reconocida competencia en asuntos monetarios o bancarios. Mientras que la enmienda del PP acepta la creación de una comisión de nombramientos de Estado, en cuya cabeza estaría el presidente del Consejo de Estado.
Todo quedará en aguas de borrajas si PSOE y PP pactan —antes de que pudiera salir la ley— los nombres de quienes regirán los destinos del Banco de España durante los próximos seis años.

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