Padrino consumó una doble traición: primero a Maduro y finalmente a Guaidó (ABC)

Caracas amaneció ayer como si hubiera vivido en un campo de batalla con neumáticos humeantes, cascotes y piedras en los principales puntos donde se escenificaron protestas contra el régimen de Nicolás Maduro, quien a las 6 de la mañana se mostró en las pantallas de la cadena estatal, VTV, con el alto mando para mostrar que aún tenía músculo en la menguada fuerza armada bolivariana. Rodeado del ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, y de los comandantes del alto mando militar, Maduro dirigió un mensaje a la nación que fue interrumpido a las 6:17 poco después de haber comenzado. Se desconoce el motivo del fallo técnico de la televisión pública porque las otras cadenas independientes, igualmente controladas por el régimen, también suspendieron su retransmisión. Sin embargo, la emisión pudo ser vista completa en la cuenta de Twitter del comandante del Ejército, Jesús Suárez Chourio, donde se observa a Maduro rodeado de los generales bajo techo, supuestamente en la sede del Ministerio de la Defensa en el Fuerte Tiuna con varios batallones del ejército. El ambiente de la emisión televisiva era de un amanecer oscuro. En su alocución Maduro aseguraba que tenía todo bajo control, reconociendo sin embargo, que habían surgido «algunos traidores» en las filas castrenses, algo normal, en su opinión, porque hasta Simón Bolívar tuvo traidores en su gesta independista. En su arenga militar, Maduro pidió lealtad a los oficiales de la Academia Militar pronunciando la frase de «patria o muerte a la revolución socialista de Chávez» que no tuvo eco en los uniformados. La cámara mostró que no todos los oficiales levantaron la mano para prestar juramento de lealtad a la consigna de su comandante en jefe. El régimen de Maduro se aferra al poder, se mantiene, pero no gobierna, dicen los propios chavistas que pidieron a ABC el anonimato. Mucho más que Maduro gobierna o manda Diosdado Cabello, el número dos del chavismo, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente y primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). En el fondo, Cabello estaría torpedeando la salida que estaría negociando Maduro en el plano internacional. Las disparatadas y erradas actuaciones de los últimos días de Maduro así lo hacen ver. Manda la confusión Por su parte, el ministro de Defensa, general Padrino López, habría negociado con los opositores de Guaidó sacar a Maduro del poder, como se esperaba con el levantamiento de siete guarniciones militares, sumado a la liberación de Leopoldo López, lo que no ocurrió al final de la protesta del 30 de abril. La indecisión y los compromisos de Padrino con Moscú y La Habana le habrían colocado en una doble traición, una posición difícil de conciliar sin tener consecuencias. Padrino López, el hombre clave del desenlace de la crisis, se ha creado un aura de desconfianza generada por su propia indecisión. Ni siquiera su familia ha podido convencerle de que se pase al lado de la constitución. Ahora nadie le cree. Entre bastidores, el poder de Miraflores se disputa ahora entre Cabello y Padrino López, con Maduro como un títere. Los dos tiran de los cordeles a uno y otro lado. Maduro no gobierna y eso se constata en la promesa del incremento del 52% del salario mínimo, de 18.000 a 40.000 bolívares, que apareció en la Gaceta Oficial la semana pasada y de la que no se ha hecho mención el 1º de mayo, día del trabajador, mientras la hiperinflación ya se ha tragado el aumento salarial. Mientras tanto, la capital venezolana se despertaba ayer en medio de los neumáticos humeantes de las barricadas y cascotes de los manifestantes que se mantuvieron este 1º de mayo hasta después de las 16 horas. Los manifestantes solo tenían piedras frente a los temibles agentes FAES, (Fuerza de Acciones Especiales), creada hace año y medio para reprimir las protestas. La Plaza Francia de Altamira y sus alrededores hasta el distribuidor de la autopista Francisco Fajardo y la avenida Francisco de Miranda quedaron intransitables por los enfrentamientos desproporcionados que tuvieron lugar entre los guerreros opositores con piedras y los represores chavistas armados hasta los dientes con perdigones, tanquetas y bombas lacrimógenas que dejaron un saldo de varios muertos y heridos en la jornada de protesta. La denominada Operación Libertad, convocada por el presidente interino y presidente del parlamento, Juan Guaidó, debía comenzar ayer con el paro escalonado hasta llegar a la huelga general con el fin de impulsar el cese de la usurpación de Maduro de la Presidencia de la República. Pero también en este terreno reinó la confusión en torno al programa de resistencia. Los comercios como los supermercados, panaderías, tiendas y bancos, abrieron como habitualmente lo hacen porque nadie sabía cuáles eran los sectores que iban a parar sus labores y por cuanto tiempo. El programa del paro escalonado por sectores deberá ser anunciado por el comando sindical de Guaidó para ser ejecutado. Desde hace meses el sector laboral venezolano trabaja a medias debido a la crisis severa que afronta la economía del país. La Administración pública, en la que trabajan unos 3 millones de trabajadores, está casi paralizada. Las oficinas públicas se mantienen medio abiertas y sin actividad, a veces por falta de luz, de internet o de agua.

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