Los intocables Benetton, en el objetivo por el derrumbe de Génova (El Independiente)

El Gobierno italiano, el primero formado por partidos populistas en Europa, tiene claro quiénes son los culpables del derrumbe del puente Morandi de Génova. El dedo acusador apunta a Autostrade per l’Italia, empresa que detenta la concesión de la autopista A10 que pasaba por el viaducto, propiedad de Atlantia. La familia Benetton, a través de Edizione SL, posee un 30% de Atlantia.

Los Benetton son una de las grandes familias de la industria italiana. Hasta ahora han sido intocables por su gran aportación a la economía de la tercera economía del euro y por su estrecha relación con políticos de toda índole (desde Silvio Berlusconi a Romano Prodi) y varios medios de comunicación (Il Sole 24 Ore, Caltagirone Editore).

El patriarca del clan, Luciano Benetton, que a sus 83 años, ha vuelto a tomar las riendas del negocio tras años de declive en el sector textil, el negocio originario. afronta uno de los momentos más difíciles de su trayectoria. El derrumbe del puente Morandi en Génova ha dejado 38 muertos, una veintena de desaparecidos, más de 300 familias sin hogar, y la economía de la ciudad portuaria al borde del colapso.

Somos el primer gobierno que no ha recibido dinero de Benetton y revocaremos las concesiones”, afirma el viceprimer ministro Luigi di Maio

En su afán por buscar culpables, el viceprimer ministro y líder del Movimiento 5 Estrellas, Luigi di Maio, ha roto el tabú : “Somos el primer gobierno que no ha recibido dinero de Benetton y seremos los que revocaremos las concesiones o impondremos multas”.

También acusó a los Benetton de eludir el pago de impuestos al establecer su sede fiscal en Luxemburgo, lo que negaron fuentes de la compañía. Los dardos también se dirigen contra el gobierno de centro izquierda que lideró Matteo Renzi, aunque no lo mencionara de forma explícita.

El ex primer ministro, de centro izquierda, acusó a Di Maio de aprovecharse políticamente de una tragedia como la vivida en Génova. “Mi gobierno no ha recibido un céntimo de euro de los Benetton, que no han pagado nuestra campaña electoral. Es un bulo del viceprimer ministro”, remarcó Renzi.

El puente Morandi, que se derrumbó el martes ocasionando la muerte de al menos 39 personas, era vital para la economía de Génova. La autopista A10 que lo atravesaba conectaba[…]
Después de una reunión con la Fiscalía, el primer ministro, Giuseppe Conte y Protección Civil, Di Maio insistió en que revocarán las concesiones, aunque teóricamente deberían indemnizar a la empresa por hacerlo. En lugar de esta medida, podrían imponer multas.

“Hay motivaciones de sobra para no pagar indemnización alguna… Mientras seguimos contando el número de muertos y la situación de la ciudad, Autostrade nos dice que hay que ver las condiciones del contrato. Es vergonzoso que siempre estén pensando en el beneficio”, ha declarado Di Maio en Radio 24.

Di Maio añadió: “No me siento con fuerzas para reunirme con los directivos de Edizione SL, la sociedad de la familia Benetton que es propietaria de Atlantia… Quien no respeta las reglas, con este gobierno, paga”. Según el viceministro de los grillini, correspondía a Autostrade confirmar si el puente era o no seguro, porque como concesionaria era responsable de su mantenimiento.

El ministro de Infraestructuras, Danilo Toninelli, también de 5 Estrellas, se hizo eco del mensaje de Di Maio en el que denunciaba cómo los Benetton habían financiado a otros partidos políticos en Italia.

A su vez, el líder de la Liga, Matteo Salvini, ministro del Interior, arremetió contra Atlantia, que el jueves vivió su jornada más negra en la Bolsa de Milán. Perdió más del 20% de su valor y la crisis ha terminado afectando a Abertis, adquirida recientemente por Atlantia y Hochtief ACS.

Al Movimiento 5 Estrellas se le olvida cómo en otros tiempos respaldó los informes de Autostrade sobre el puerto Morandi y cómo se opuso radicalmente a financiar la vía alternativa llamada La Gronda. Como populistas de manual, Salvini busca en la Unión Europea un chivo expiatorio fácil y Di Maio señala a los Benetton, y por extensión, a la oposición de izquierdas.

Un clan en torno a Luciano Benetton
Los Benetton son un objetivo fácil para los populistas del Movimiento 5 Estrellas porque encarnan la élite financiera y política. Son el establishment aunque Luciano Benetton (Ponzano, Treviso, 1935) haya construido su imperio de la nada. Su padre, que tenía una tienda de bicicletas, se fue a África después de la Segunda Guerra Mundial a emprender nuevos negocios pero pronto murió de malaria. Luciano apenas había cumplido los 10 años.

Tenía tres hermanos menores Giuliana, Gilberto y Carlos y se sentía responsable de ellos. Dejó de lado su sueño de ser médico y comenzó a trabajar a los 14 años como dependiente en una tienda textil. Su hermana Giuliana hacía punto en casa y con algo de dinero ahorrado y muchas ideas renovadoras, entre ellas introducir el color en las prendas, símbolo de la esperanza frente a la negra posguerra, empezaron a tejer su pequeño imperio.

A los 20 años le propuso a Giuliana trabajar juntos, ella confeccionaba la prendas y él las vendía. Su primer jersey era amarillo canario. Un grito a la vida y una muestra de su ambición. Había que hacer marca de una manera distinta. Destacar entre lo gris. “Me enamoré del color con los cuadros de Kandinski”, confesaba a finales de 2017.

Me enamoré del color con los cuadros de Kandinski”, confesaba el patriarca del clan sobre sus inicios

En 1965 Luciano, Giuliana, Gilberto y Carlo (muerto de cáncer el pasado 10 de julio) fundan Fratelli Benetton. Cuatro años más tarde inauguraban su primera tienda en París. Su gran novedad era la variedad cromátrica, hasta 36 colores distintos en sus prendas. En 1974 introducen la marca Sisley. En 1980 desembarcan en Nueva York. Son símbolo de una Italia alegre y pujante.

Sus inicios se parecen a los de Amancio Ortega, el fundador de Inditex. Como Ortega, intentó renovar el sector textil y permitir que la clase media adquiriera prendas de diseño a un precio asequible. Benetton ofreció color y sencillez, y Ortega, originalidad y una relación calidad/ precio imbatible. En 1997 firmaron un acuerdo de colaboración que duró dos años, pero no fue a más.

Siempre en el foco
Los dos son millonarios contracorriente. Pero Ortega prefiere estar en la sombra y ha diversificado menos sus inversiones (textil y sector inmobiliario). Nunca ha coqueteado con la política. Sin embargo, Luciano nunca escondió sus simpatías políticas y quiso ir más allá de los jerseys, mucho más allá. Tanto que se olvidó de dónde partía todo.

En los 90 fue senador del Partido Republicano, de centro izquierda y anticlerical. En esa época trabó amistad con Romano Prodi y Massimo D’Alema, que fueron jefes del Gobierno entre los años 90 y 2000. Aún recibe su pensión de 3.000 euros al mes por haber sido senador.

En esa época se benefició de las privatizaciones y empezó a diversificar su negocio. El imperio textil se le quedaba pequeño. El Estado quería hacer caja antes de la entrada en vigor del euro. En 1995 el grupo adquirió Autogrill (restaurantes de carretera) y en 1999 logró Autostrade, la red de autopistas de Italia donde se situaban los Autogrill. Un negocio redondo.

Años más tarde, con Berlusconi, sus negocios se expandieron. En 2007 Autostrade se convierte en Atlantia y se lanza a la compra de más infraestructuras, como los aeropuertos de Roma y Bolonia hasta la OPA conjunta para el control de Abertis.

A Luciano le gustan más los focos. En 1993 incluso posó desnudo para una campaña de recogida de ropa para el Tercer Mundo. A las campañas de publicidad, sobre todo las que fueron fruto de su alianza con el fotógrafo Oliviero Toscani, debe gran parte de su éxito en los 80 y 90. El fichaje de Toscani fue uno de sus grandes aciertos. El explosivo Toscani convirtió las prendas de Benetton en iconos pop.

No vendo ropa en mis campañas, sino una ideología… así logramos un impacto mayor”, señala el Jefe

La provocación se convertía en la forma de promocionar el producto, tanto que a veces la mercancía quedaba oculta. La lucha contra el racismo, la denuncia de la discriminación por el SIDA, la homofobia o la pena de muerte se convierten en símbolo de la marca.

“No vendo ropa en mis campañas, sino una ideología. Si hiciéramos publicidad sobre el producto, llegaríamos a un público limitado. En cambio, así logramos un impacto mucho mayor”, decía entonces Luciano Benetton, que a finales de los 60 estableció en Villa Minelli, en Treviso, el corazón de su imperio.

El matrimonio entre Benetton y Toscani duró 18 años, hasta el año 2000. Fueron los mejores de la compañía. Entonces empezó poco a poco el declive del sector textil. En una entrevista en 2017, el propio Luciano lo reconocía: “Nuestras tiendas, que antes levantaban la envidia de los competidores, ahora se han convertido en tétricos almacenes que recuerdan la Polonia comunista”.

Algunas campañas han sido muy controvertidas. En 2012 Alessandro Benetton fue el impulsor de aquella serie de imágenes tituladas Unhate (contra el odio) en la que se imitaba el célebre beso de Gorbachov y Honecker con otros líderes políticos como Obama y Chávez.

Más recientemente han impreso el logo de la compañía en imágenes del rescate de inmigrantes subsaharianos realizado desde el Aquarius. En las redes insinuaban si serían capaces de añadir su logo a las fotos de los restos del puente de Génova.

En 2008 la familia Benetton dio un paso atrás y dejó a directivos la gestión de la empresa, que en 2009 se concentró en el holding financiero Edizione SL. La familia se quedaba como accionista de referencia.

Edizione SL aglutina varias empresas dedicadas a sectores varios: Autogrill, un gigante del catering que ya opera en 40 países y está en manos de Gilberto el menor de los hermanos; Maccarese SA, la compañía agrícola más grande de Italia, dueña de 3.200 hectáreas en Roma y la zona costera, y también de una gigantesca extensión en Patagonia; asimismo posee Verdesport, que maneja Benetton Basket y Benetton Rugby. Incluso creó en 1997 una línea de condones coloreados (Colours, Exotica, Skin Thin y XL).

En abril de 2012 Luciano pasa el testigo a su hijo Alessandro, nacido en 1964 y formado en Harvard. Sin embargo, en noviembre de 2016 Alessandro Benetton se retira por diferencias con la familia sobre el futuro de la compañía. Con su única esposa, María Teresa, de quien se separó hace más de 20 años, tuvo cuatro hijos (Alessandro, Rocco, Mauro y Rossella).

‘El Lobo’ regresa como salvador
En 2017 la familia lanza un SOS al Lobo, como era conocido el patriarca Luciano. Cuando se apartó en 2008 la facturación anual era de 2.000 millones de euros y a su regreso se había perdido una cuarta parte de las ventas. Es el negocio originario el que padece esta sangría. Ahora el batacazo sufrido en Bolsa como consecuencia del derrumbe del puente Morandi supondrá un fuerte golpe en su fortuna.

“Dejé la empresa con 155 millones de euros en activos y regreso con un pasivo de 81 millones. Es algo que me genera un dolor intolerable”, explicaba el Jefe, en una entrevista en La Repubblica. Aseguraba que no había regresado voluntariamente, sino por demanda de sus hermanos, hijos y sobrinos.

“Mientras que los otros nos estaban imitando, United Colors perdió sus colores”, se lamentaba el artífice de uno de los primeros imperios de la moda. “Fallamos”, sentencia. Según el empresario, el error más grave del grupo fue haber dejado de hacer jerséis: “Es como si hubiésemos eliminado el agua de un acueducto”, confesó a La Repubblica. Su primera decisión fue volver a fichar a Toscani. Sigue trabajando 11 horas al día.

Sin embargo, el holding familiar está saneado y es el mayor latifundista de Argentina. Durante años los mapuches han librado una batalla contra los Benetton por lo que consideran una ocupación de su territorio. En la Patagonia poseen 900.000 hectáreas y 100.000 ovejas. De allí procede la materia prima para sus creaciones.

Su pasión por el arte le ha llevado a promocionar una colección singular llamada Imago Mundi (Imagen del mundo), con más de 1.500 obras de artistas de 150 países. Ha creado una web también para promocionar a estos creadores. Recientemente ha recibido el título de doctor en Bellas Artes del Fashion Institute of Technology de Estados Unidos.

En pasado invirtió en medios de comunicación (Caltagirone Editore o Il Sole 24 Ore y Corriere della Sera). Incluso fundó Fabrica, un centro dedicado a la investigación en comunicación que dio como fruto la revista Colors. Sus pasados vínculos con los medios llevaron las redes sociales a preguntarse, después de la tragedia de Génova, si estaba “prohibido por ley escribir el nombre de Benetton”.

Otro de los grandes amores de Luciano Benetton fue la Fórmula 1. Tuvo su propia escudería entre 1986 y 2001, en la que compitieron Nelson Piquet, Giancarlo Fisichella, Jenson Button y el legendario Michael Schumacher, en coma desde el accidente que sufrió esquiando en diciembre de 2013.

Octogenario pero pleno de energía, Luciano Benetton sabe cómo afrontar la adversidad. “Regreso para recuperar mi empresa. Vamos a devolver el color al mundo”. Ahora ha de convencer a los genoveses que está a su lado después de la tragedia del puente Morandi, que, a su pesar, lleva su sello.

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