La gira latinoamericana de Sánchez: apoyo a firmas españolas y mediación en Colombia

Pedro Sánchez siempre suele defender que para él y para su Gobierno viajar a cualquier otro país de la Unión Europea es, en el fondo, como no abandonar España, no escapar del terreno doméstico. Un razonamiento que le valía también para amortiguar la falta de una cita con el rey de Marruecos, un clásico de todos los presidentes del Gobierno nada más poner un pie en La Moncloa y que aún esta intentando cerrarse. Dando por bueno el planteamiento del jefe del Ejecutivo, ahora sí que sí emprende su primer viaje internacional. Y uno, además, de mucho calado político, económico y simbólico. Una gira agotadora de cinco días que le llevará a visitar cuatro Estados de Latinoamérica —Chile, Bolivia, Colombia y Costa Rica—, entrevistarse con sus homólogos, exhibir el apoyo a los empresarios españoles en esos países y a los trabajos de cooperación, ofrecerse como parte mediadora en el conflicto colombiano, siempre que Bogotá lo pida, y reunirse con las colonias de compatriotas en el hemisferio sur.

Sánchez parte este lunes, 27 de agosto, y a las 7:45 horas, con su Airbus presidencial, y acompañado de buena parte de su Gabinete, de secretarios de Estado (no ministros) y de una comitiva de periodistas, de la base aérea madrileña de Torrejón de Ardoz rumbo a Santiago de Chile, la primera escala en su viaje transatlántico. Lo hará tras dirigir una reunión informal con su Gobierno en la finca toledana de Quintos de Mora y tras haber dado el primer paso legal para exhumar a Francisco Franco del Valle de los Caídos, una decisión de enorme impacto en todo el mundo.

El presidente y su equipo de confianza han dado muchas vueltas al diseño de esta primera gira latinoamericana, tal y como explicaban este pasado jueves fuentes de La Moncloa. Sánchez quiere “hablar a toda la comunidad iberoamericana desde su diversidad”, “demostrar la importancia que América Latina tiene para él y para su Gobierno”, porque “no es una región más del mundo”, una vasta zona del planeta unida a España por lazos muy evidentes como la lengua o la historia, sino porque la cooperación y la acción conjunta “multiplica”. “A ellos y a nosotros”. Dicho de otro modo, se quiere incidir en que que el peso específico de España en el mundo tiene mucho que ver con su relación con Latinoamérica.

El presidente hablará a “toda la comunidad iberoamericana, desde su diversidad”, a todos los países, al margen de su tamaño y peso

El líder socialista quiere incidir en que “toda América Latina es importante para España”, “todos sus países, independientemente de su tamaño o de su potencial”. Para subrayar ese mensaje, aducen en su equipo, se ha evitado emular la política de anteriores presidentes de visitar los grandes Estados del continente, o elegir aquellos con los que había más sintonía. De ahí que se hayan seleccionado, “y no al azar”, cuatro países “representativos”. De una parte, Chile, el de mayor renta per cápita de los cuatro (13.585 euros anuales en 2017, 24.500 dólares medido en paridad de poder adquisitivo, PPA), con un peso específico importante en el cono sur y con un Ejecutivo, el de Sebastián Piñera, a la cabeza de las políticas liberales.

El porqué de los descartes
En el otro extremo, Bolivia, con apenas 3.004 euros de PIB per cápita (7.500 en valores PPA), país miembro de Unasur y con un presidente indígena al frente. En la franja intermedia se encuentran Colombia (5.552 euros per cápita en 2017, 14.500 dólares medido en PPA), sumergida aún en la resolución del conflicto con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y Costa Rica (10.295 euros per cápita el año pasado, 16.900 dólares a valores PPA), ejemplo de país pequeño y centroamericano. En definitiva, Sánchez desea “hablar a toda América Latina”.
Fuentes de La Moncloa subrayan que había un “déficit de presencia claro” de los presidentes españoles en Latinoamérica, como lo había en la UE
En el entorno del presidente reconocen que otros países podrían haberse incluido en la gira, pero también ofrecían contraindicaciones. Se optó por Chile, y no por Argentina, porque es un país de características similares y porque a Buenos Aires se desplazará en la cumbre del G-20 el 30 de noviembre y 1 de diciembre. Brasil era desaconsejable porque está en medio de un proceso electoral; México, porque el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, no toma posesión de su cargo hasta finales de año; Ecuador, porque su mandatario, Lenín Moreno, estuvo hace un mes en La Moncloa; Guatemala, porque allí se celebrará la XXVI Cumbre Iberoamericana el 15 y 16 de noviembre… En algunos de los países que visitará Sánchez se contaban años sin la presencia de un presidente español. El último jefe del Ejecutivo que se desplazó a Bolivia fue José María Aznar en 1998, Mariano Rajoy lo hizo a Chile y Colombia en 2013 y José Luis Rodríguez Zapatero a Costa Rica en 2004.
“Había un déficit de presencia claro”, “un déficit de hablar a toda América Latina en su conjunto”, subrayaban en La Moncloa, haciendo también hincapié en que esa misma ausencia de España se sentía asimismo en la UE, razón por la que Sánchez, que desde el principio ha proclamado su firme vocación “europeísta”, ha sido “bienvenido”.

El Gobierno prepara su estrategia para desarrollar su agenda social

La “actividad principal” de la agenda del líder socialista en cada uno de los cuatro países será la reunión con su homólogo. El 27 de agosto, con el presidente chileno, Sebastián Piñera; el 28, con el mandatario boliviano, Evo Morales; el 30, con el colombiano Iván Duque y el viernes 31, finalmente, con el costarricense Carlos Alvarado. Dos de esos despachos cobrarán mayor relevancia. En el caso de Bolivia, porque se firmarán varios acuerdos (‘memorandum of understanding’, MoU, en la jerga diplomática, un texto de menor rango que un tratado internacional).

Se negocia una declaración con Bogotá
Por un lado, Sánchez y Morales suscribirán el marco de cooperación para los próximos cuatro años. España está prestando ayuda en cuestiones de agua y saneamiento, sanidad y educación, razón precisamente por la que el encuentro será en la populosa ciudad de Santa Cruz de la Sierra y no en La Paz, porque en esa urbe es donde nuestro país ha aportado más en cooperación. Por otro, se firmará un acuerdo de colaboración judicial y para facilitar la participación de las empresas españolas en la construcción del corredor ferroviario bioceánico en Bolivia —la gran infraestructura que conectaría los dos océanos, de este a oeste—.

Colombia es el otro punto central de la gira. España se ofrecerá a Iván Duque en Bogotá como facilitadora del proceso de paz, como un actor “acompañante” del diálogo. “Hasta ahora, la receptividad de la propuesta ha sido excelente”, cuentan fuentes oficiales en La Moncloa. El predecesor de Duque, Juan Manuel Santos, sí llegó a firmar la paz con las FARC, pero no alcanzó un acuerdo ni el alto el fuego con la segunda guerrilla del país, el ELN. El diálogo está paralizado y el nuevo presidente, que tomó posesión el pasado 7 de agosto, no ha decidido aún qué rumbo seguirá la negociación, aunque sí ha demandado una compromiso total para frenar la violencia como punto de partida. Está por comprobar si sigue la línea dura del exmandatario Álvaro Uribe, líder de su partido, Centro Democrático, o la flexibiliza.

Sánchez está dispuesto a que España se convierta en zona neutral, en el lugar de contacto de los interlocutores, como lo fue La Habana en el proceso de paz de las FARC, pero entiende que ha de ser Colombia quien decida. Es decir, que solo ejercerá un rol de mediadora si lo demanda Bogotá y si Duque arranca un proceso de paz con el ELN. El Ejecutivo tampoco pone problemas a que haya más países facilitadores, como de hecho ocurría hasta ahora. El equipo del presidente argumenta que cuando el diálogo se enquista, que el país que padece el conflicto cuente con agentes externos como cómplices, y más con un país como España, puede ayudar a “desenquistar” las conversaciones. “Es una garantía”, defiende. Por todo ello, es probable que Sánchez y Duque firmen una declaración, cuyos términos aún se están negociando.

El Gobierno aborda en Quintos de Mora sus planes a corto, medio y largo plazo
La otra pata fundamental de la gira es el apoyo a las compañías españolas que operan en Latinoamérica, especialmente las que han demostrado “vocación de permanencia”. En los cuatro países, a la rueda de prensa conjunta con el mandatario local le seguirá un almuerzo o cena oficial con las personalidades más importantes de la sociedad civil y con figuras representativas de España en cada uno de esos Estados.

En Chile está programado además un encuentro específico con empresarios españoles, para recalcar la “importancia” de sus compañías en el cono sur, y en Bolivia el acuerdo que firmará con Morales ayudará a las compañías que inviertan en el tren bioceánico a instalarse y disponer de “seguridad jurídica”. Algo nada desdeñable, porque años atrás las relaciones bilaterales se tensaron por la política de nacionalizaciones de filiales de empresas españolas llevadas a cabo por el Ejecutivo boliviano. El Gobierno socialista remarca que es clave señalar ese aval a las firmas españolas porque en los años duros de la crisis fueron sus filiales implantadas en Latinoamérica las que las salvaron de la quiebra.

El presidente también mantendrá encuentros con las colonias de españoles en los cuatro países, por ser una “conexión muy importante” con Madrid. Además, Sánchez dirigirá mensajes ‘temáticos’ consecutivos. Es decir, que cada parada tendrá un enfoque específico para reforzar su proyección internacional. Así, en Chile subrayará ese citado apoyo a las empresas; en Colombia, el eje central será la paz; en Bolivia, la cooperación internacional; y en Costa Rica, país liderado por el progresista Carlos Alvarado, la lucha contra el cambio climático y la defensa de los derechos humanos en América Latina y en el mundo, pues visitará la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con sede en San José.

En La Moncloa asumen que la crisis en Venezuela “estará muy presente” en toda la gira, “y todo el tiempo” —especialmente en Colombia, uno de los países más afectados por la migración masiva de nacionales—, al igual que los episodios de violencia en Nicaragua. En los dos casos, el Ejecutivo socialista manifiesta su “preocupación” por la situación en ambos países, y su ofrecimiento para hallar una “solución fraternal y democrática, a través del diálogo”.
El presidente de Chile, Sebastián Piñera (i), estrecha la mano de su homólogo costarricense, Carlos Alvarado (d), el pasado 9 de julio en San José. (EFE)El presidente de Chile, Sebastián Piñera (i), estrecha la mano de su homólogo costarricense, Carlos Alvarado (d), el pasado 9 de julio en San José. (EFE)
Desde el Gobierno enfatizan la importancia de esta primera gira del presidente, en la que hará un “verdadero esfuerzo” al visitar cuatro países en apenas cinco días, con vuelo de ida y vuelta incluido. La siguiente cita clave en el calendario es la apertura de la Asamblea General de la ONU, a finales de septiembre, en la que intervendrá. El equipo internacional del presidente, que comanda el diplomático José Manuel Albares, está intentando amarrar la entrevista con Mohamed VI. La previsión inicial era fijarla en septiembre, tal y como adelantó este diario, pero de nuevo la agenda sigue sin estar clara.

En La Moncloa subrayan que no conviene “tener fetichismos con las fechas”. Reconocen que la tradición siempre ha marcado que el primer viaje de todo presidente español es a Marruecos, un país clave (y más ahora) para contener los flujos migratorios, pero la forma súbita de llegada de Sánchez al poder ha desbaratado las agendas. El presidente sí quiso que su primera visita fuera a Rabat, pero Mohamed VI no se encontraba en su país. “También a Emmanuel Macron tardó cuatro meses en recibirle y nadie puede pensar que hay mala relación entre los dos países. Es simplemente que el rey marroquí no recibe con la misma flexibilidad que cualquier otro líder”, explican. Ante la imposibilidad de cuadrar las fechas antes, se decidió seguir adelante con la planificación de la gira latinoamericana a finales de agosto, antes del arranque del curso parlamentario, ya que un viaje de estas características, inciden en La Moncloa, no se puede ejecutar tan fácilmente durante el año.
La agenda del viaje

Pedro Sánchez emprenderá ruta este lunes hacia Latinoamérica sin ministros a bordo (tampoco con el de Exteriores, Josep Borrell​), pero sí rodeado de su equipo en La Moncloa y de varios secretarios de Estado. Con él estará su director de Gabinete y el secretario general de la Presidencia, Iván Redondo y Félix Bolaños; el secretario general de Asuntos Internacionales, Unión Europea, G20 y Seguridad Global, José Manuel Albares (el ‘sherpa’ del presidente); y los secretarios de Estado de Cooperación al Desarrollo y para Iberoamérica y el Caribe, Juan Pablo de Laiglesia, y de Comunicación, Miguel Ángel Oliver. Acompañarán al presidente una veintena de periodistas de distintos medios.

El mismo 27 de agosto por la tarde (madrugada en España), se reunirá en el Palacio de la Moneda con el presidente chileno, Sebastián Piñera, encuentro al que seguirá una rueda de prensa conjunta y una cena oficial. Al día siguiente por la mañana, en Santiago, mantendrá un desayuno de trabajo con empresarios, se verá con los presidentes del Congreso y del Senado del país y con el presidente del Partido Socialista de Chile y despachará con los representantes de la colectividad española en el país.
A mediodía volará hasta Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia. Primero se reunirá y firmará los acuerdos bilaterales con Evo Morales y luego ambos comparecerán y cenarán juntos.

El miércoles 29, desayunará con Morales, se reunirá con la colonia española en el país, asistirá al acto de presentación del Fondo del Agua y Saneamiento y almorzará con estudiantes de la Escuela Taller de Chiquitos.

Por la tarde, volará hasta Bogotá, cuando mantendrá un contacto con la colonia española.
El jueves 30, Sánchez asistirá a un encuentro con las Instituciones de la Paz, se entrevistará con Iván Duque, comparecerán juntos y comerá con él.
A mediodía volará hasta la última escala del viaje, San José. Primero se verá con el presidente, Carlos Alvarado, y acudirá a la cena oficial con él tras su rueda de prensa conjunta. En la mañana del viernes 31 de agosto, el líder socialista asistirá a un acto sobre cambio climático y mantendrá un encuentro con el presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Al finalizar la reunión, volará de regreso a Madrid. Aterrizará en la capital sobre las 12:30 horas del 1 de septiembre.

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