Italia ya es la nueva Grecia para el mercado… pero diez veces más peligrosa (El Confidencial)

“En Italia no escuchan y van camino de ser la nueva Grecia, les da igual que Bruselas les apriete”, aseguran en la City londinense. Es el sentimiento del mercado, que vuelve a reflejar miedo ante el aroma populista que desprende Roma con una ola de ventas de bonos. La prima de la deuda italiana sobre la española ya está en máximos desde el peor momento de la crisis del euro, entre 2011 y 2012.
Es la enésima vez que Italia remueve la paciencia de los inversores. Especialmente, con impacto en la banca por su exposición a la deuda soberana. En el caso de las entidades españolas cotizadas, la tenencia de bonos italianos alcanzó los 27.000 millones de euros en junio, con aumentos en Bankia y Liberbank en el segundo trimestre. Esta vez, el seísmo en los mercados se produce por la intención del Gobierno formado por la Liga de Matteo Salvini y el Movimiento Cinco Estrellas de Luigi Di Maio de relajar el objetivo de déficit hasta el 2,4%, incumpliendo la meta pactada con Bruselas del 1,6% del PIB.

El choque entre la UE e Italia parece inevitable. “Algunos están esperando que demos marcha atrás. Pero nosotros no retrocedemos ni un milímetro”, ha avisado Di Maio

El mercado ha demostrado una y otra vez ser especialmente sensible a la dinámica populista de Italia, sobre todo cuando las políticas del Ejecutivo que preside Sergio Mattarella tienen que ver con su nivel de endeudamiento. La bomba de deuda que preocupa a los inversores alcanza los 2,4 billones (millones de millones) de euros, por encima del 130% del PIB, con lo que es “explosiva”, según aseguró el viernes Pierre Moscovici, comisario de Asuntos Económicos.

Italia ha exhibido en la última década una combinación de apalancamiento con una pobre generación de riqueza, ya que lleva desde 2006 sin un crecimiento real (descontando la inflación) que alcance el 2% anual. El consenso de economistas de Bloomberg apunta a que tendrá que esperar, porque en 2019 y 2020 crecerá al ritmo de un raquítico 1% por año, según sus estimaciones.
En este contexto de débil crecimiento y mucha deuda, “el Gobierno de Roma se parece al de Syriza de Tsipras en 2016, pero en este caso Italia es mucho más importante y peligrosa para el euro”, advierte un ejecutivo financiero, que asegura que en la City está sonando con fuerza esta comparación. Aunque hay una diferencia importante, la capacidad de negociación y la amenaza potencial para el euro, que en ambos casos es mayor en Italia que lo fue en Grecia, ya que Roma no está en conversaciones para un rescate y el tamaño de su economía es casi 10 veces mayor, mientras que el volumen de endeudamiento es siete veces superior.
La esperanza contra esta espiral está en el ministro de finanzas, Giovanni Tria, que “fue visto por los mercados como un contrapeso efectivo para un Ejecutivo inclinado al déficit, aunque ahora está en una posición debilitada y tuvo que inclinarse. Pero esperamos que se quede y juegue un papel importante en la elaboración del próximo presupuesto”, señala el equipo de análisis de ING.
Esperamos que el ministro de finanzas Tria se quede y juegue un papel importante en la elaboración del próximo presupuesto
Por ahora, Roma no se repliega, pese al castigo del mercado: la prima de riesgo está por encima de los 300 puntos básicos, y hay que irse hasta 2014 para encontrar un diferencial mayor con el bono alemán. Frente a España, la prima roza los 200 puntos, mientras que la brecha en los seguros de impago de deuda (CDS) está al mismo nivel. “El mercado está castigando a la deuda italiana en orden a las expectativas que están generando”, señala Rafael Valera, gestor de Buy & Hold. En este sentido, las decisiones de S&P y Moody’s a finales de mes cuando, revisen el ‘rating’ de la deuda italiana, serán clave. Por ahora, tanto estas dos agencias como Fitch mantienen la nota dos escalones por encima del ‘bono basura’.
“Incluso si los planes del nuevo Gobierno son sólidos (lo que se puede dudar), se observa cínicamente que la percepción de los mercados es más importante que su eventual eficacia. A medida que los mercados comienzan a preocuparse por la situación fiscal de Italia, aumentan las primas de riesgo, y por lo tanto los costes de financiación. Esto ya aumentaría el déficit italiano incluso sin los gastos extra planificados del nuevo Gobierno”, arguye Bart Hordijk, analista de Monex Europe. Los economistas de Schroder, por su parte, creen que el problema es de largo plazo, más allá del déficit previsto para 2019. “La sostenibilidad de sus finanzas nos sigue preocupando. Las tendencias demográficas desfavorables, la falta de inversión y la debilidad del crecimiento de la productividad probablemente provoquen un estancamiento de la economía durante décadas”, avisan.
En octubre de 2014, Mario Draghi, presidente del BCE, anunció un programa de compras de activos (APP, por sus siglas en inglés). A partir de aquel momento se rebajaron las primas de riesgo y se abarataron las emisiones de deuda a lo largo de Europa. Aunque estaba previsto para dos años, finalmente serán más de cuatro, hasta diciembre de 2018 (después, únicamente tiene previsto seguir reinvirtiendo los vencimientos).
“Draghi ha dado tiempo a Italia, pero tiene que entrar en vereda o sufrirá el castigo del mercado, con derivadas para el resto de Europa”, señala un alto cargo del sector financiero español. Pese a que el mercado de deuda está artificialmente intervenido por el BCE, el bono italiano a 10 años se ha desplomado un 5% desde el viernes, y la rentabilidad escala 60 puntos básicos, hasta el 3,5%.
Draghi ha dado tiempo a Italia, pero tiene que entrar en vereda o sufrirá el castigo del mercado, con derivadas para el resto de Europa
Esto implica mayor coste de financiación para futuras emisiones, especialmente cuando el BCE se eche a un lado. Primero dejando de comprar deuda y después, si cumple con lo previsto, con la normalización de tipos a partir de septiembre de 2019. Entre lo que queda de año y 2020, según datos de Bloomberg, Italia afrontará vencimientos por valor de 560.000 millones de euros.
Vencimientos que pueden ahogar a Italia

Por ello, el encarecimiento de la deuda puede ser fatal para Italia. Y con este contexto político, Roma ha ido expulsando a los inversores. En renta variable, los fondos evitan la Bolsa de Milán (que cae un 6% en 2018), según la encuesta mensual de Bank of America Merrill Lynch, infraponderando frente a otros mercados europeos. Mientras que con la deuda italiana, el BCE es el único comprador neto (con más inversiones que desinversiones) en el último año, según datos del propio banco central y de Deutsche Bank.

La posibilidad de que Italia se plantee buscar una salida al margen de la moneda única ronda el país transalpino desde el triunfo de la coalición populista
La gestora de Deutsche, DWS, muestra que desde que se creó el euro la deuda pública italiana financiada con bonos se elevó desde 1,18 billones hasta 1,9 billones, con compras netas de 314.000 millones por parte de los bancos centrales y 417.000 millones de las entidades financieras locales. Los inversores extranjeros suman otros 373.000 millones, mientras que los inversores italianos no financieros (familias y empresas) redujeron su inversión en 289.000 millones. “Los políticos italianos cada vez dan más alertas de que se está gestionando un ataque al mercado de bonos de ese país”, dice DWS, que recuerda que son los propios italianos quienes estarían detrás de esos supuestos “ataques”.
El Estado italiano ha elevado su dependencia respecto de los inversores extranjeros, a los que tendrá que pedir dinero para emitir deuda con la que cubrir sus futuros déficits presupuestarios y los vencimientos de bonos. “Es la eterna premisa populista, critico a los mercados y luego les pido dinero”, ironiza un banquero. Asimismo, la banca italiana es la más expuesta a la deuda de su país, con lo que las entidades sufren cuando se desploman los bonos, y si esto se prolonga, afectará a la economía real también por esta vía con una restricción del crédito. Según Morgan Stanley, el desplome reciente de los bonos italianos impacta en un 0,6% en el valor contable y entre un punto básico y 14 puntos básicos en las ratios de capital. Y los bancos italianos ya están entre los peores de Europa en rentabilidad, eficiencia o solvencia.

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