España se juega mucho saltándose el déficit Daniel Lacalle (El Español)

“So, understand, don’t waste your time always searching for those wasted years” Adrian Smith

El gobierno de España incumplirá el objetivo de déficit en 2018 y 2019. Teniendo en cuenta que, además, pretenden aumentar impuestos de manera salvaje en más de 6.500 millones de euros de las empresas y 2.100 millones a los consumidores, el aumento del déficit estructural es de casi 7 décimas del PIB. ¿Qué es el déficit estructural? Aquel que se genera en una economía, aunque crezca y esté en bonanza, el desajuste casi perpetuo. El que nos lleva a caer en shocks de deuda cada cierto tiempo.

Por culpa de las enormes subidas de gasto y subiendo impuestos, el gobierno se saltará el objetivo de déficit. De 2,2 a 2,7% en 2018 y de 1,3 a 1,8% en 2019. Si lo cumplen.

El Gobierno reconoce la ralentización de la economía española que comentábamos aquí hace tiempo, estupendo. ¿Y qué hace ante un crecimiento más moderado? Ponerle la zancadilla.

¿Cuándo se les ocurre la brillante idea de endeudarse aún más, gastar aún más y subir aún más los impuestos? Justo cuando se acaba la peligrosa política de recompras del BCE y suben los tipos, mientras nos enfrentamos a más de 120.000 millones de euros de vencimientos de deuda que hay que refinanciar. Lo explicábamos aquí: España debe ser fiable para refinanciar 120.000 millones en cuatro años.

La decisión de aumentar gastos e impuestos ante una moderación del crecimiento es un error descomunal. Cualquiera entiende que poner escollos al empleo, el consumo y la inversión ante una ralentización, es el camino seguro hacia una fuerte desaceleración económica. Keynesianismo selectivo. Los que exigen gastar más en recesión y gastar mucho más en crecimiento. El pobre Lord Maynard Keynes debe estar revolviéndose en la tumba.

El equivocado gradualismo y la excusa de “la herencia recibida” han sido factores determinantes a la hora de aumentar nuestros desequilibrios, mientras se hablaba de la inexistente austeridad y los presupuestos fiaban toda la consolidación a mayores ingresos y subidas de impuestos.

Ahora vuelven a utilizar la misma excusa para subirnos los impuestos, “la herencia recibida”, pero ya ni para reducir el déficit ni salir de la crisis. Para aumentar la red clientelar y fastidiar la recuperación. Que yo sepa, la herencia recibida ha sido reducir el déficit a menos de un tercio subiendo gasto, facilitando el crecimiento.

Lo que hacen es dinamitar la herencia recibida para aumentar el gasto clientelar. No para pagar las pensiones, que es una falacia. Los nuevos impuestos no reducen el déficit de la Seguridad Social, lo mantienen poniendo escollos al empleo y la inversión.

La mentira de la excusa de la herencia recibida se descubre en que no buscan mejorar los desequilibrios, sino que los quieren aumentar
Pero si la herencia recibida fuera “tan mala”, precisamente la lógica nos debería hacer apoyar mucho más la inversión, el crecimiento y el empleo. La mentira de la excusa de la herencia recibida se descubre en que no buscan mejorar los desequilibrios, sino que los quieren aumentar.

Llevamos años alertando sobre el aumento de la deuda y, recientemente alertábamos sobre el tsunami de deuda que se le presenta a unos países europeos que han abandonado su política reformista para entregarse a la barra libre del BCE.

Y, como explicamos hace más de un año, la deuda importa, y el riesgo acumulado en los tiempos de bonanza siempre -SIEMPRE- implica más recortes y más impuestos cuando cambia el ciclo.

La solución de España es continuar maltratando a los creadores de empleo y las familias cuando hay crisis y cuando no la hay, también. Subir impuestos para mantener redes clientelares que luego me dicen que son “el chocolate del loro”. Más de 28.000 millones de euros anuales solo en dos comunidades autónomas. Se acababa el déficit, el problema de las pensiones y se empezaría a reducir deuda absoluta, no solo el déficit.

Lo más triste es que seguirán haciendo de España un país más frágil que, en cuanto empieza a salir de su desastre, se lanza de nuevo a él como si nada. Una lección para los que sustituyan a este Gobierno no elegido.

El gradualismo solo sirve para que en un mes se reviertan todas las reformas y se borren ocho años de esfuerzos colectivos. Nos van a imponer el hachazo fiscal partiendo de errores pasados. La próxima vez que les digan que hay que hacer reformas “poco a poco”, “cuando se pueda” y “ahora no es momento”, recuerden que los redistribuidores de la nada arrasan con todo en pocos meses. Para gastar y subir impuestos siempre es el momento.

Cuando la combinación de pérdida de credibilidad se sume a los vencimientos y nuevas necesidades de financiación, entonces dirán que la culpa es de los especuladores.

No hay nadie más especulador que el que pone en peligro el país fingiendo que defiende lo público mientras lo hace insostenible.

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