El plan para desplegar una política fronteriza europea se enfrenta a las reticencias de España, Italia y Grecia

Italia, España y Grecia se han mostrado reacios a transformar la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (Frontex) en una fuerza que pueda desplegar su trabajo en las fronteras de la UE, ha dicho este miércoles el canciller austríaco, Sebastian Kurz, que apoyará esta propuesta en la reunión informal de los jefes de Estado europeos en Salzburgo que continuará este jueves.

“Algunos países miembros todavía son un poco escépticos” de extender el mandato de la Agencia Europea de Protección Fronteriza, ha reconocido Kurz en una entrevista con el diario Standard.

“Tenemos que convencerlos”, ha agregado, refiriéndose a Italia, España y Grecia.

Estos países están reservados “por sus derechos a la soberanía y también porque tienen preocupaciones relacionadas con un mejor registro de los migrantes”, ha dicho Kurz.

Al proponer aumentar el número de guardias fronterizos europeos a 10.000 en 2020, la Comisión Europea tiene la intención de permitirles intervenir en las fronteras de la UE para controlar mejor los flujos migratorios.

Sin embargo, según Kurz, los países del Sur donde llegan los inmigrantes “pueden no estar realmente descontentos de que muchos nuevos participantes puedan continuar su ruta discretamente a Europa Central”. El canciller austriaco cree que las autoridades de estos países, por falta de medios o de voluntad, permiten a los migrantes abandonar su territorio sin registrarlos.

Alemania y Francia en particular apoyan la reforma de Frontex que se debatirá en la cumbre informal de los líderes de la UE este jueves en Salzburgo, Austria, que actualmente ocupa la presidencia rotativa de la UE.
Kurz pone de ejemplo a Hungría en materia de inmigración

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, también ha expresado una fuerte oposición a la intervención de los guardias fronterizos europeos en su país.

Cuando se le ha preguntado antes de la apertura de la cumbre, Kurz ha sugerido que se podría hacer una distinción entre países sospechosos de laxitud y partidarios de una línea dura en materia de inmigración como Hungría.
El ministro de Hungría, a su llegada a la reunión informal El ministro de Hungría, a su llegada a la reunión informal

“Es importante ver cómo se definirá el mandato (de Frontex), especialmente para los estados que pueden defender sus fronteras”, ha dicho.

“Podemos proteger nuestras fronteras e insistimos en que hacer este trabajo es nuestro derecho”, ha expresado Orbán a su llegada a Salzburgo.

El líder, que erigió cientos de kilómetros de vallas de púas en las fronteras del sur de su país en 2015 y aparece como la punta de lanza de una migración de línea dura, ha subrayado que no necesitaba a Frontex para “detener la inmigración a Hungría”, y esto,” en la vida real”.

La representación de la UE en Hungría ha dicho a principios de esta semana que “la UE no quiere asumir la defensa de las fronteras en lugar de los Estados miembros, quiere ayudarlos en la protección de las fronteras exteriores”.

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