Casado apuesta por Lacalle como gurú económico del PP y lo mete en su lista por Madrid CARLOS SEGOVIA (El Mundo)

La persona es el mensaje y el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, elige como cerebro económico a un defensor radical de bajar impuestos y de liberalizar la economía que fue crítico con el Gobierno de Rajoy. El economista y financiero Daniel Lacalle será el encargado de preparar el programa económico y, además, se presentará a diputado en las listas del PP por Madrid, según ha podido saber este diario. El movimiento da una imagen casi rupturista con el pasado reciente, porque el propio Lacalle, hasta ahora fuera del partido, ha lanzado duros reproches en los últimos años al entonces ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, y sus subidas de impuestos. Este economista de 52 años ha sido ya el cerebro de algunas de las propuestas económicas de Casado en las últimas semanas como la de eliminar trámites burocráticos para la creación de empresas y la llamada revolución fiscal de bajada del IRPF con un tipo máximo por debajo del 40% y la supresión del Impuesto de Sucesiones, Donaciones y de Patrimonio. Lacalle, que lleva décadas trabajando en el sector privado como analista o gestor de patrimonios, ha decidido implicarse en política primero como diputado y después en el Gobierno, llegado el caso. No obstante, su perfil apunta más a director de la Oficina Económica de Presidencia que en la gestión de un Ministerio. Por tanto, el respaldo de Casado a Lacalle va despejando dudas sobre quién es su gurú económico de cabecera, aunque no aclara quién sería su ministro de Economía o de Hacienda en una eventual llegada al poder. De hecho, sigue teniendo peso el ex ministro Román Escolano, que mantiene estrecha relación con un hombre fuerte del partido como es el jefe de gabinete de Casado, Javier Fernández-Lasquetty. Escolano y Lasquetty se están reuniendo al margen de Lacalle y del secretario de Economía del PP, Alberto Nadal, con personalidades del aparato económico del Estado como el presidente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF). La descoordinación actual en el PP podría ser una semilla de, en caso de llegar al poder, una secuela de lo ocurrido al PSOE con Miguel Sebastián y Pedro Solbes en 2004. Zapatero escogió a Sebastián como cerebro económico y asesor en Moncloa, pero optó como vicepresidente económico por Solbes -Escolano se asemeja- para dar una imagen más estable y continuista. Casado da prioridad por ahora a una imagen contraria, la de un PP que baja impuestos, recorta el gasto público y liberaliza, por lo que da visibilidad a un independiente como Lacalle. De hecho es el que va a representar al PP en el debate económico de hoy en La Sexta. Ciudadanos ha detectado también que es una batalla clave en estas elecciones prometer éxito económico y el fichaje del ex vicepresidente mundial de Coca-Cola, Marcos de Quinto -uno de los ejecutivos españoles que más alto ha llegado en una multinacional-, es una baza en esa línea. Mientras se aclaran los equipos económicos de los partidos, la fragmentación en el centro derecha y la posibilidad de que el PSOE vuelva a apoyarse en Podemos generan creciente inquietud empresarial. El Comité Ejecutivo de CEOE mostró el miércoles en Zarzuela que prevé que el Rey tendrá un papel clave para la gobernabilidad del país tras el 28 de abril. “Los empresarios necesitamos ahora estabilidad y moderación, justo lo que usted representa”, afirmó el presidente de la patronal, Antonio Garamendi, a Felipe VI, según asistentes. La posibilidad de una frágil mayoría formada por PSOE, Podemos y Esquerra, es considerada en el sector empresarial -incluido el presidente socialista de Red Eléctrica, Jordi Sevilla- como un desastre para el país que tendría consecuencias en los mercados y la prima de riesgo. Es obvio que si sólo puede gobernar el PSOE, la cúpula empresarial prefiere que se apoye en Ciudadanos y no ya en Podemos. Albert Rivera rechaza pactar con Pedro Sánchez pero ¿y si el Rey propone al socialista? Los fichajes efectistas de última hora muestran que las elecciones están muy abiertas y de resultado peligrosamente incierto en una economía en desaceleración. Para Garamendi,”los empresarios sólo necesitamos dos palabras tras el 28-A: estabilidad y moderación. Nada más”. Y nada menos.

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