California: casi 60 muertos y miles de vidas destrozadas

Las llamas están ahí mismo, al final de la calle. Hay que huir a toda prisa. Hacer sonar la bocina es el único medio que tiene un hombre para avisar a sus vecinos en la localida de Rialto, en California, donde Camp Fire, el peor incendio que se recuerda, ya ha dejado 56 muertos, 59 si se suman las tres víctimas mortales de otro incendio en el sur del estado.

Las llamas siguen sin dar tregua y tras ellas, la desolación. Miles de personas evacuadas, sin medios y otro lugar donde cobijarse, se encuentran en la calle, en tiendas de campaña, recibiendo donaciones y ayuda de voluntarios.

“Cuando llegué aquí no había nadie. Pero ahora cada vez son más los que se quedan sin dinero para pagar un hotel. Y Las familias, acogen a los que pueden, pero no va a poder quedarse siempre allí”, explica Matthew Flanagan, un vecino de Paradise, la ciudad de 26.000 habitantes engullida por las llamas.

“Solo quiero volver a casa -dice Suzanne, evacuada también de Paradise-. No me importa si no queda nada de mi hogar. Solo quiero volver a mi tierra. Poner un remolque, limpiarlo y seguir adelante”.

Entretanto, en Paradise, entre ceniza y polvo, sigue la búsqueda de cadáveres. Ocho cuerpos más fueron descubiertos el miércoles y aún hay unos 130 desaparecidos. Las autoridades han puesto nombre un centenar. La mayoría, personas mayores que habían encontrado en esta localidad de clima agradable un lugar idóneo para vivir.

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