Asalto a la embajada de Corea: Policía y CNI sospechan del servicio secreto de EEUU (El Confidencial)

Los investigadores de la Policía Nacional y del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) siguen sin conocer la identidad de las personas (alrededor de una decena) que formaron parte del comando que asaltó la embajada de Corea del Norte en Madrid el pasado viernes 22 de febrero. Es el principal objetivo de los agentes de la Brigada Provincial de Información de la Policía Nacional que responden ante el Juzgado 5 de la Audiencia Nacional, que dirige las pesquisas destinadas a esclarecer el caso, pero aún no hay elementos que permitan identificar a ninguno de los intrusos, que además de penetrar en el recinto consular se llevaron varios dispositivos informáticos.
De momento, los responsables de la Policía Nacional y de la Subdirección de Inteligencia Exterior del CNI (que lleva una investigación paralela) mantienen diferentes líneas de trabajo abiertas. Todas ellas apuntan hacia “hipótesis” distintas acerca de quién pudo organizar el asalto. Por ahora, continúan, no hay “ninguna línea descartable”. Pero según fuentes consultadas empezaría a tomar fuerza la posibilidad de que los servicios secretos de Estados Unidos fueran los que planearan la actuación, probablemente en colaboración con otros servicios de inteligencia o con colaboradores añadidos.

La Comisaría General de Información de la Policía Nacional investiga quién está detrás de la acción cometida en la tarde del viernes, en pleno barrio de Aravaca y junto al CNI
Cinco días después del asalto, el presidente norteamericano Donald Trump se reunió en Vietnam con el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, con el fin de abordar la política nuclear del país asiático. La cumbre bilateral resultó finalmente un fracaso, después de que El Confidencial desvelara el asalto a la embajada justo el día anterior a que comenzara el encuentro. Trump regresó a Estados Unidos sin el acuerdo de paz entre las dos Coreas al que pretendía acercarse y, por supuesto, sin el compromiso del presidente norcoreano de avanzar en el desarme nuclear.
Para progresar en la investigación, los agentes han visualizado las cámaras de la embajada y las de los alrededores, han inspeccionado el transformador eléctrico y la antena telefónica que hay junto a la parcela —donde días antes se produjo un incendio que podría estar vinculado—, han indagado en la razón por la que las farolas que rodean al chalé estaban a medio gas el día del asalto y han analizado los dos vehículos diplomáticos en los que huyeron los asaltantes y que fueron abandonados en las inmediaciones de la embajada. También han analizado si algunas medidas de seguridad con las que contaba el chalé que hace las funciones de legación consular, en el distrito de Aravaca, habían sido inutilizadas previamente.

Los investigadores sí tienen claro, gracias a las pistas encontradas y al testimonio de los empleados de la embajada, que aquel 22 de febrero varios asaltantes amordazaron y maniataron al personal de la sede consular, curiosamente situada a un kilómetro de la sede central del CNI. Una de las trabajadoras, sin embargo, escapó de las garras de los atacantes saltando desde el segundo piso del inmueble, logró abandonar el recinto y pidió ayuda. Una patrulla de agentes se personó en la embajada tras escuchar el relato de la mujer, que tuvo que ser traducido porque salía en un asustado coreano de la garganta de la señora.

La Policía encuentra nuevas pistas en las diferentes líneas de investigación que sigue para esclarecer el ataque que sufrieron los empleados de la sede consular asiática en Madrid
Fue entonces cuando salió un hombre de rasgos asiáticos y transmitió a los policías toda la calma que pudo, les indicó que ahí no había nadie, que estaba todo normal, explicación que tranquilizó temporalmente a los funcionarios. Sin embargo, minutos más tarde, ese hombre que había abierto la puerta y el resto de asaltantes abandonaron el inmueble a toda velocidad por el garaje a bordo de los dos vehículos diplomáticos (un Audi y un Mercedes) que horas después encontrarían los investigadores en las inmediaciones de la zona. Desde entonces, comenzaron unas pesquisas que aún no han sido esclarecidas y sobre las que de momento guardan silencio el Gobierno, la Policía y la Audiencia Nacional, instancias que se limitan a apuntar que existe una investigación abierta y declarada secreta.
El escaso personal que había en la embajada y que sufrió el asalto ha declarado a los investigadores que los miembros del comando hablaban en coreano y que podrían ser ciudadanos de Corea del Sur, aliado estratégico de EEUU. Aunque la investigación está siendo muy complicada, desde el CNI se sospecha, por algunos indicios recabados, que la manera de actuar de los asaltantes coincide con el ‘modus operandi’ de los servicios secretos norteamericanos en este tipo de operaciones encubiertas, sin querer dar más detalles. También está siendo difícil averiguar qué tipo de información buscaban los asaltantes, ya que los empleados de la embajada han insistido en que no tenían documentación comprometida y que lo que se llevaron en los ordenadores eran simples datos sobre la gestión consular.
Vista aérea de la embajada de Corea del Norte
Vista aérea de la embajada de Corea del Norte
El régimen norcoreano abrió su embajada en Madrid en octubre de 2013. Consta de dos plantas, jardín, cancha de tenis y una gran piscina. El embajador, Kym Hyok Chol, residió en este inmueble tan solo cuatro años. En septiembre de 2017 España lo declaró persona non grata y fue expulsado del país. La medida respondía a las sucesivas pruebas nucleares realizadas por el régimen de Pyongyang. Kim Hyok-chol se ha convertido en un activo importante para el Gobierno de su país y ha pasado a formar parte del equipo de negociadores de Kim Jong-un. Ha participado en la organización de la cumbre que acaba de fracasar en Vietnam y según las fuentes consultadas ha mantenido contactos con EEUU para la preparación de la misma.
Las sospechas de los investigadores es que los asaltantes estaban buscando información sobre el embajador que, en estos cuatro años que estuvo en Madrid, gozó de cierta libertad de movimientos y encuentros. No hay que olvidar que los servicios de seguridad de otros países, como Alemania, han detectado que las embajadas coreanas abiertas en sus territorios usaban la legación consular para adquirir material relacionado con su programa de armas. Es posible, por tanto, que el comando que entró en el chalé de Aravaca buscara información comprometida en ese sentido.

Silencio total en Corea del Norte tras el asalto del pasado viernes. Un silencio extraño en un país que suele utilizar cualquier excusa para hablar de los ataques que recibe de potencias extranjeras
Es clave para ello intentar identificar a los miembros del comando. Se está peinando en las bases de datos de control de fronteras si ciudadanos con pasaporte coreano (sobre todo del sur) han llegado recientemente a nuestro país. Otra segunda línea de investigación analiza si elementos de seguridad de la propia Corea del Norte organizaron la operación, que se hubiera mantenido totalmente oculta si uno de los inquilinos de la embajada no hubiera escapado. Policía Nacional y CNI también manejan algunos datos que indican que el embajador expulsado no contaría con el apoyo de parte de la cúpula del régimen de Pyongyang, una facción que podría haber preparado el asalto buscando igualmente información comprometida sobre Kim Hyok-chol.
La discreción es total y las pesquisas lentas y complicadas. Tan solo el embajador cultural de Corea del Norte, Alejandro Cao de Benós, que reside en Tarragona, se ha atrevido a abrir la boca. El diplomático aseguró a El Confidencial que a su entender todo el asalto había sido obra de miembros del crimen organizado, teoría que sin embargo fue desechada por la Policía Nacional casi desde el primer momento, dado el ‘modus operandi’ que habían utilizado los asaltantes, que hoy por hoy invita a pensar más en la actuación de un servicio secreto como el mencionado que en otras posibilidades. El Confidencial se ha puesto en contacto con la embajada de EEUU, que asegura que nunca comentan asuntos de inteligencia. “Ni confirmamos ni desmentimos la información”.

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